Si en entradas anteriores quedó demostrado que Antón necesita de muy poca cosa para ser feliz, tales como playas paradisiacas, buena comida y mejor compañía, Adrián nos ha demostrado que él no va a ser menos. Él irá un paso más allá.
Es lo que tiene el Caribe, que a pesar de no ser las antípodas, hacen que las cosas sean muy diferentes. Si en el mundo occidental que nosotros conocemos predomina la ley del más fuerte, aquí las cosas no son así. Aquí lo que predomina es el café.
Ya puedes retar a Antón con su “a que no tienes huevos” a ganarme al billar, que si has tomado café, le ganarás!
Ya puedes retar a Antón jugando a ping pong, que si has tomado café, le ganarás!
Ya puedes ir con la pinta de guiri y sudar como un javato, que si has tomado café, no te cansarás.
Ya puedes pegarte 20 kilómetros entre pecho y espalda, caminando por la arena blanda y caliente, que si has tomado café, llegarás a tu destino y retarás a Antón y a Mogly (el príncipe de la selva) a echar una carrera y ganarás!
Si tomas café, eres capaz de cosas increíbles. Puedes incluso pegarte otros 20 kilómetros al día siguiente cruzar varios ríos y riachuelos y ser el único ser viviente que no se moja los zapatos. No importa cuanta ayuda necesites, ya que si has tomado café, Dios proveerá.
Esto pasa con el primer café de la mañana. Si el café lo tomas a primera hora de la noche…aquí amigos, podemos estar ante “Posiblemente el mejor Adrián de la historia”.
(a partir de ahora leer como reportero de deportes cuatro)
Puerto Jiménez. Ocho de la tarde. Hora local. Nos dirigimos a los toros. Sí, sí, habéis leído bien: los toros. Terreno donde Antón y su larga experiencia como señorito andaluz le colocan como favorito para ganar este asalto al ruedo. ¿Qué sucede? Que Adrián se tomó un tazón de café esa misma tarde! Salta el primer toro a la plaza. Ambos se lo miran desde la barrera. Todos toman cerveza. Todos menos Adrián, que toma cervezas + 1. Él va a más. Él es “el mejor Adrián de la historia”.
Ocho y media de la tarde. Sale el segundo toro. Antonio propone un reto a Adrián. “Tu objetivo es hablar loco del pueblo”. Minutos más tarde ahí está Adrián dándole la mano al loco del pueblo e intercambiado unas palabras con éste.
Pero no solo eso!
Nueve de la noche. Tercer toro sale a la plaza. ¿Quién es ahora el nuevo loco del pueblo que sortea al animal como José Tomás cuando no tiene una cogida? Sí señores, es “el mejor Adrián de la historia”.
Adrián torea uno, dos, tres toros y los que hagan falta.
Once de la noche. Salimos de fiesta a la discoteca del pueblo. Todos bailan. ¿quién capta toda la atención? Efectivamente, Adrián lo baila todo. Reggeaton. Salsa. Lo que le pongan por delante. Todo gracias a tu tazón de café. Esa misma noche, Adrián recibiría el sobrenombre de “el galansito español”. Esa misma noche Adrián terminó cortando las dos orejas y el rabo. Esa misma noche se convertiría en el mejor Adrián de toda la historia.
Ahora bien! Como se ha dicho al principio esto sólo sucede en el Caribe. ¿Será la distancia? ¿Será el tipo de café? De sobras sabemos que el Adrián que todos conocemos hace más cafés a lo largo del día que nadie, así que nadie se asuste que el Adrián que todos conocemos volverá a sus andadas. ¿Acaso tenían alguna duda amigos? Bueno sí, más o menos!