miércoles, 5 de enero de 2011

Un Lago de dudas, una charca de aceite y el maldito volcán.

San Juan del Sur resultó ser la Ibiza de Nicaragüa, no sólo porque había fiesta cada día, también por sus hermosas playas del oceáno pacífico, y porque conocimos a unos pijos que vestían igual que los de Sevilla pero que eran de Managua. Es la ciudad dónde los adinerados de acá y algunos turistas tienen su lugar de veraneo y sus yates de recreo. Uno de los pijos nos invitó a una fiesta privada para pasar el fin de año por 100 dolares, con todo incluido, pero el destino nos tenía preparado algo mejor. De San Juan fuimos hacia Granada, teniámos que agarrar un Bus en Rivas, el Bus es un viaje en sí mismo. Los Buses son como los más antigüos que recordáis de aquí, pues estos no, los anteriores. Cuando subimos ya estaba todo lleno, íbamos de pie, las maletas cargadas en el techo, junto a bicicletas, kilos de bananos, muchos sacos de arroz, y otras cargas pesadas. Estos buses son enigmáticos, cuando tus pies no se pueden mover porque hay otros, cuando tu trasero roza el de una nicaragüense embutida, tus codos luchan con el jóven de la gorra, y tu boca intenta evitar la axila del campesino con sombrero de paja, pasa lo más extraordinario, es que consiguen subirse 20 personas mas al BUS. Entonces arranca, y tu levitas, y ya puede frenar bruscamente el conductor que no te moverás. Y cuando llevas media hora así, y aún va entrando gente en las paradas que a ellos les da la gana, entonces es el momento para que el gordo dueño del autobús pase a cobrar el ticket. No me pidáis explicación física posible, pero esos 100 kilos se iban abriendo paso lentamente hasta cobrar uno por uno los 24 córdobas que vale el viaje. Un viaje que no tiene precio. De Granada diremos que es una antigua ciudad Colonial,bañada por un gran Lago, con un centro muy bonito pero que no nos atrajo nada y el día 31, tras algunas dudas, fuimos para la Isla Ometepe,( Isla en medio del Lago, con dos volcanes, uno activo y el otro no),que deberían de llamarla la Isla Omepeten, por la cantidad de gays que hay. La fiesta del 31 fue espectacular. Éramos los reyes de la fiesta. Se puede triunfar más?? No lo creo. Podían ser más feas las chicas con las que teniámos éxito. Rotundamente NO!!!! Pero lo pasamos en grande, todas querían bailar con nosotros, los camareros venían y nos decían, "aquella chica quiere bailar contigo", y allá íbamos, pero comprobamos que la Diosa Afrodita no tubo la bondad de visitar esta Isla. El éxito no sólo era con las chicas, debía de haber un congreso de gays, aparte de un Transexual llamado/a Casandra "para servirle". Y el último día hicimos el ascenso al Volcán Concepción, es un volcán activo situado a 1610m de altitud. Nos dijeron que llevaramos 3 litros de agua, comida, gorra y protector solar. Todo iba bien hasta los 1000 metros, dónde acaba la vegetación y comienza el ascenso por roca volcánica bañada por ceniza y un olor a azufre cada vez más intenso. íbamos con un alemán perfectamente equipado y una canadiense con los pezones perfectamente direccionados. Hacía un viento y un frío intenso. Más adelante nos encontramos con otro guía y una pareja de canadienses que se regresaban porque no se veía absolutamente nada por la neblina, pero nuestro guía les pico y seguimos todos juntos. El terreno estaba cada vez más dificil, pisabas y arrastabas contigo un regero de piedras y arena volcánica, los guías también tropezaban. A unos 50 metros del cráter, decidimos darnos la vuelta ya que Antón y yo estubimos a 3 metros de caer por un precipicio de 20 metros. Sólo sigui nuestro guía, la pezones y el alemán. Antón creía que el alemán no volvería. El descenso es terrible, comenzó a llover, te caías una y otra vez, heridas por todo el cuerpo pero nos reíamos. Dejamos de reírnos cuando el otro guía que resultó ser inútil nos perdió después de descender mucho y de muchas caídas. Y nos dijo que había que volver a subir, en ése momento comenzó el diluvio universal, viento huracanado y el canancio acumulado. Subiamos a gatas como podiamos, fueron los 40 minutos más angustiantes de nuestras vidas, perdidos, helados de frío sin saber cuando iba a terminar la pesadilla ni de que manera. Escuchamos una voz a lo lejos, aleluya, era nuestro guía, mucho más hábil que el otro, estamos salvados. Pero no, todo puede empeorar. Gritaba desesperado, como predijo Antón, el alemán se había precipitado. Mi cuerpo estaba tan fundido que ni reaccionó. Llamaron al centro de rescate, subimos a ver como estaba, no parecía grave pero estaba en una zona de difícil acceso, el alemán preguntaba "where is the spanish doctor", pero Antón no podía ni tenía intención de bajar allí para matarse. Los guías estaban nerviosos y querían que nos esperaramos ahí, pero Antón actuó. No nos podemos quedar aquí, dijo el Presidente, nos va a dar una hipotermia (recuerdo que él y yo íbamos en pantalón corto y camiseta ante aquél frío y diluvio, eso si, con el protector solar en la maleta empapada). Así que el alemán esta bien, el rescate esta en marcha, la pezones que se quede aquí, y tu (señalando a nuestro guía) nos llevas hasta los 1000 metros porque tu compañero esta perdido. Y así fue, pudimos bajar hasta los 1000 dónde ya lucía el sol, el guía se fue otra vez hacia el lugar del accidente, y Antón y yo nos abrazamos al grito de "estamos vivos". Finalmente no fue ni siquiera fractura, el alemán esta bien. Para acabar nuestro viaje, esperano en el aeropuerto de El Salvador el vuelo que nos llevaría hasta Madrid, sufrimos un pequeño terremoro. En fin, un viaje increíble para no olvidar. Gracias a todos y todas por vuestro cariño desde la distancia, ya estamos en casita después de otro gran e irrepetible viaje. Nuestro lema del viaje ha sido, Dios proveerá, y eso que no somos creyentes en él, solo en nuestro destino, así que lo seguiremos siguiendo, recordando muchas anécdotas, viviendo nuevas experiencias.
PD: Unas hamacas, una bonita conversación y una silla. Se puede ser feliz con muy poco, verdad Antón??